
El "Wunderteam Austriaco” surgió en la década de los treinta de la mano del técnico Hugo Meisl, un técnico que había destacado por su capacidad organizativa y de dirección puesto que junto a Delauney fue uno de los impulsores de la creación una gran competición mundial, ensanchando las fronteras de una competición de la que el había sido principal impulsor en 1924, la Copa de Europa Central o Mitropa.Dicho equipo llegó al Mundial de Italia de 1934 como uno de los grandes favoritos y es que entre 1931 y 1934, tras una treintena de partidos, sólo sufrió dos derrotas, la primera en 1932 ante Inglaterra en Wembley (4 a 3) tras un memorable partido en el que Sindelar se consagró como uno de los mejores futbolistas de la historia con un gol de antología y la segunda en el Mundial de 1934 contra Italia que precipitó el ocaso del Wunderteam.
Entre 1931 y 1934, una treintena de partidos, sólo una derrota, no perdón dos, la última de la serie, en el Mundial de 1934 contra Italia y contra la justicia. Italia precipito el ocaso del Wunderteam en esta semi-final del mundial 34, hecho a medidas del interés propagandista de Mussolini. La victoria de Italia en el Mundial era sumamente obligatoria, y así fue... Italia ganó 1-0 en fuera de juego. Sindelar, el animador, goleador y creador del juego, anulado por lesión, y el empate de Austria anulado, injustamente. 5-0 a Escocia, que entonces era con Inglaterra, la más grande potencia del fútbol europeo. A Alemania: 6-0 en su casa y 5-0 en el Prater de Viena. Suecia, 4-1, Suiza, 8-1, también grandes equipos en la época, 8-2 a Hungría, 6-1 a Bélgica en Bruselas, 4-2 a Italia en Roma y 4-0 en Paris a Francia. Hugo Meisl era el inspirador del juego de pressing y ataque permanente del Wunderteam, el "equipo maravilla". Según él, la mejor defensa era el ataque. Al Wunderteam le gustaban los goles, hasta la saciedad y la indigestión del contrario. Los rivales se cansaban de correr atrás de una pelota que corría de pie en pie hasta la aceleración final y letal. Pero para Matthias Sindelar, Bican y sus compañeros era principal el arte del pase, del regate, del juego y del gol.
Entre 1931 y 1934, una treintena de partidos, sólo una derrota, no perdón dos, la última de la serie, en el Mundial de 1934 contra Italia y contra la justicia. Italia precipito el ocaso del Wunderteam en esta semi-final del mundial 34, hecho a medidas del interés propagandista de Mussolini. La victoria de Italia en el Mundial era sumamente obligatoria, y así fue... Italia ganó 1-0 en fuera de juego. Sindelar, el animador, goleador y creador del juego, anulado por lesión, y el empate de Austria anulado, injustamente. 5-0 a Escocia, que entonces era con Inglaterra, la más grande potencia del fútbol europeo. A Alemania: 6-0 en su casa y 5-0 en el Prater de Viena. Suecia, 4-1, Suiza, 8-1, también grandes equipos en la época, 8-2 a Hungría, 6-1 a Bélgica en Bruselas, 4-2 a Italia en Roma y 4-0 en Paris a Francia. Hugo Meisl era el inspirador del juego de pressing y ataque permanente del Wunderteam, el "equipo maravilla". Según él, la mejor defensa era el ataque. Al Wunderteam le gustaban los goles, hasta la saciedad y la indigestión del contrario. Los rivales se cansaban de correr atrás de una pelota que corría de pie en pie hasta la aceleración final y letal. Pero para Matthias Sindelar, Bican y sus compañeros era principal el arte del pase, del regate, del juego y del gol.
La otra derrota fue en Diciembre de 1932, contra Inglaterra en Wembley, 4-3, injusta también, Sindelar y el Wunderteam habían dominado el juego largo y aéreo clásico ingles, jugando corto y raso, multiplicando paredes, centros y regates. Sindelar había ese día inscrito su nombre en la memoria londinense, con un gol de antología, sentando jugadores en el bonito cesped y otros, entre ellos, el portero, observando la pelota rebotar de pie a cabeza de Matthias sin que nadie la pueda alcanzar, salvo en la red. La crisis económica en Austria, la pre-guerra y la anexión de Austria por Alemania sellaron el trágico destino de Matthias Sindelar. Triste y perturbado, se suicido en 1939, frustrado de no poder haber continuado la bella obra que su Wunderteam había engendrado en los años 30: el mejor equipo de la época, el más ofensivo y creativo, comparable con la magnífica Hungria de Hidegkuti y Puskas de los 50. Su origen judío, su rechazo a integrar la selección alemana, pueden haber provocado su asesinato por los nazis. Su muerte se quedó un misterio. Sólo se encuentran testimonios de la belleza y de la grandeza del juego del Mozart del fútbol.
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